martes, 26 de abril de 2016

Pues yo no quiero volver




Quiero ser el primero, soy así, cuanto antes se fijen en mi, antes podré marcharme a realizar actividades más acordes con trabajos propios de mi especie; es decir de  humanos.

Es la mañana del día primero , ( el lunes) y ya me encuentro, sin querer, reposando mi anatomía vetusta  en la silla del pasillo de los pasos perdidos, esperando que mi cuerpo y mente entre en vinculo con la todopoderosa Administración.

Tengo entendido que para realizar la conexión, es necesario que los dos extremos del cable estén pelados, los que corresponden a mi lado  si lo están, y es que tengo el culo de tal guisa de tanto esperar, en las salas del mismo nombre , a que alguien quiera apiadarse de mi.

Del otro lado es difícil la conjunción, ya que la madera de alcornoque o la del tronco de otro cualquier árbol no dejan fluir la energía; es un caso perdido.

Sin querer y debido a mi extrema diligencia , que en hablando de autónomos , esta (la diligencia) es propia de nuestra esencia, me hallo convertido en el conserje de:  su, nuestra, vuestra, consejería, porque exceptuando al guardia jurado que no ha cambiado de turno ( externalización de servicios se llama), aquí no hay nadie.

Con la amabilidad de la educación que a mis padres tanto costó darme, saludo a los indolentes funcionarios que llegan a su puesto de trabajo ya cansados, como yo de esperarlos.


Huele a café; o eso , o es que ya mis tripas me llaman; y es que no se pueden hacer las cosas tan deprisa olvidándose de desayunar; pero no son imaginaciones; de un despacho, sale una servidora del estado público con una taza de café humeante. ( o de la Autonomía, o del Ayuntamiento, o del Juzgado, o de la Diputación, no voy a dar pistas que puedan localizarme y entonces mis gestiones caerían en el olvido)

¡ Que aroma !.

Yo, deseoso de libar tan preciado néctar , abriendo las ventanas de mis aletas nasales serpenteo por el espacio que envuelve ese perfume hasta el lugar donde mana tal efluvio, con la esperanza puesta en que no estaría mal dar un potosí al camarero de ese bar, con tal de despertarme del tedio de la espera.

¡Ay! tonto de mi por haber incurrido en tal ilusión, no era un bar al uso, es un pequeño office , que  aprovechando la baja crónica del sobrino del secretario del asesor del Consejero,  el jefe de negociado ha adecentado para servirse de los espacios inutilizados, en mor al buen nombre del servicio tantas veces denostado e injuriado de pereza.

La intención del nombrado mando medio para que sus ovejas o carneros, que nunca se sabe, salieran del redil, cayó en saco roto, porque, exceptuando la bien vestida funcionaria del café , que siendo interina , no puede dejar de estudiar en su puesto de trabajo porque las oposiciones están cerca , buena parte del servicio de Coordinación y Cooperación para las Infraestructuras Multi-disciplinares ( en adelante CCIM. Me lo he inventado, soy un cobarde), poco después de sus retrasadas y escalonadas entradas, salían alegres y contentos a despacharse un buen café con churros a los bares del entorno donde existe una gran oportunidad de negocio para los emprendedores del ramo de la restauración.

El resto de la plantilla del CCIM cambiaban impresiones en el despacho del fondo,  de la ociosidad “merecida” de su largo fin de semana de tres días,  de los progresos de sus vástagos en tenis, ballet ,  de la programación de sus vacaciones o de otras tantas conversaciones que dan muestras de su alta capacitación social.

¡Bien! Tengo compañía, a mi lado se sienta un hombre mayor que yo, más educado que yo y más perdido que yo, al que le tengo que explicar cual es el proceso de las gestiones y a que despacho se tiene que dirigir; ya os lo he dicho, soy el conserje en funciones, además me gusta, porque en estos sitios se dan inicio a unas grandes amistades solidarias.

Son las nueve menos tres minutos, por el camino angosto y lejano que nos separa, se encamina con una cadencia similar al paseillo de un torero, el funcionario de turno que me atenderá; no parece contento. ( no habrá tomado café ) .

A los cinco minutos se oye una voz desde el interior que dice: !ADELANTE !
Muy amable me sugiere sentarme, pero yo declino su invitación, porque un hormigueo me recorre el muslo derecho consecuencia de la espera anterior.

Enciende su terminal, se pone las gafas de cerca, e introduce sus credenciales. No hay mucha confianza entre los dos, sobre todo, porque no siempre es la misma persona quien me atiende; el despacho tiene tres terminales pero solo uno esta ocupado, antaño otra mesa estuvo ocupada por una funcionaria que quedo embarazada; apenas la pongo cara, hace tanto tiempo....Ya se sabe que las gestaciones  dependientes del Estado tienen una duración variable que va desde los 12 hasta los 42 meses, sus bebés no nacen hasta que no están preparados, como los tiburones ( que lo he leído en la Wikipedia )

Sin dar detalles (soy un cobarde) mi gestión radica en conseguir me pongan un sello para hacer validar una orden que me ha dado un funcionario de otra sección, concretamente del Servicio de Prestaciones Inusuales Administrativas, ( SPIA , que poca imaginación tengo).
Si esta orden no cumple con los requisitos, no me marcaran el documento, con lo que no podré cobrar mis servicios. Tendré que volver al SPIA y así indefinidamente hasta cumplir con las reglas dictadas.

Efectivamente, no siempre se da en la diana, pero yo, perro viejo, acierto casi siempre a la primera,no puedo decir lo mismo de mi compañero de fatigas que resguardado en su boina tendrá que volver otro día.

Lo que ha empezado con mal pie, ha terminado alegremente para mi

Contento me dirijo hacia mi coche donde otro funcionario público ha depositado entre las escobillas del limpia parabrisas un documento con sello y todo.


Creo que esta entrada de hoy no ofenderá a nadie porque desde el primer momento, se nota que es un ejercicio de ficción alejado de toda realidad, si alguien lo toma como cierto, es que ha leído a uno de mis referentes D. Mariano José de Larra ("Vuelva usted mañana")  y piensa que no hemos evolucionado nada desde el Siglo XIX. 


Dedicado a Silvia, para que así tengamos tema de conversación a la hora del café

©Giliblogheces

Música de acompañamiento 

1 comentario:

Blogger dijo...
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