jueves, 8 de septiembre de 2016

La ira: LOS PECADOS CAPITALES




Se  me apasiona el ritmo cardíaco, 
la presión sanguínea lejos escapa.
Tanta adrenalina  que me solapa
y me convierte  en un ruin bellaco.

Lucho contra peligrosos dragones
me refugio de bestias agresoras
corrijo  las conductas impostoras
sin  poder expresar mis emociones.

Todo lo percibo injusto  a mi lado,
 soy el incomprendido y el violento.
Colérico, quejoso y amargado,

rujo cual lobo solitario hambriento.
Vocifero con ímpetu exaltado,
corrompido por la ira, me reviento.

©Giliblogheces


http://www.lavidaenfamilia.com/

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